Porqué ya no soy vegetariana





No es sorpresa para muchos que cuando comencé a comer vegetariano lo hacía de manera chatarra, porque si saben que los chai cream del starbucks lo son ¿no? Y bueno mi dieta era a base de azúcar, queso y soya, me sentía fatal, estaba baja de peso y decidí pedir ayuda, el endocrinólogo me dijo que me moriría por comer vegetariano y el nutriólogo me tacho de anorexica, me sentía poco entendida y eso me impulsó a estudiar para complementar la psicología con enfoques más holisticos; al poco tiempo me diagnosticaron migraña, ansiedad y depresión, estuve medicada, me sentía horrible todo el tiempo hasta llegue a pensar que era mejor morir. Nunca relacione estás cosas con mi dieta, bueno si, pero no con el hecho de no comer proteína animal sino con el hecho de que consumía lácteos, azúcar y soya al por mayor, así que cambie eso y todo mejoró, mi energía se disparo, mi depresión se reguló, ya no tenía dolores de cabeza, mis alergias mejoraron, me sentía increíble, comía limpio y mi cuerpo lo sabía, actuaba y daba todo a mi favor, era invencible… hasta que deje de serlo 😑 de pronto me encontré de nuevo con problemas de salud, durante 3 inviernos mis alergias se dispararon y terminaba literal levantándome sólo para cenar en navidad, de ahí estaba tirada en el cuarto más caliente de la fría casa de mi tía abuela. La última vez que esto ocurrió terminé a punto de neumonía, estuve enclaustrada en casa de mis papás porque tenía que tomar medicamentos a cada rato y hacer nebulizaciones cada 3 o 4 horas (estuve ahí porque donde vivo es frío y húmedo, prácticamente tuve que dejar a Luis y puré de papa y pensar en qué tal vez tendríamos que volvernos a mudar), este hacinamiento termino desencadenando mi depresión de nuevo, una vez más me decían que tenía que dejar de comer vegetariano pero los puntos no conectaban para mi, se que para los que han tomado mis programas esto puede ser un shock pues se me seca la boca de tanto hablar de “escuchar al organismo”, de ser intuitivos y construir una alimentación que te funcione y te haga feliz y ahí estaba, oyendo sin escuchar: porque no hacía sentido, las redes sociales estaban inundadas de información sobre plant based, incluidas mis redes, los libros que leía me decían que era lo máximo, bueno hasta los documentales que veía me decía que los doctores estaban mal y que tenía que haber otra razón, no podía ser eso, me odiaba por si quiera considerarlo. Como siempre mi personalidad clínicamente perfeccionista saboteaba el asunto, porque si, con ustedes puedo ser amorosa, gentil, recordarles lo maravillosos que son, decirles que la alimentación saludable se puede ver de muchas maneras pero conmigo ser rígida, inflexible y exigente; estaba sufriendo más que disfrutando, estaba aferrada a algo que evidentemente ya no me hacía bien y completamente desconectada de la realidad, me negaba fuertemente a probar alternativas, si algunos dirán que no era eso y era el saber que comer vegetariano es mejor, la realidad es que más que por moral lo hacía porque eran restricciones que me había impuesto, era un debería muy grande, una regla gigante que no estaba dispuesta a comprometer. Me medio recupere pero la ansiedad y depresión seguían persiguiéndome, a pesar de que religiosamente cada jueves voy a terapia, intento practicar yoga y mi vida en realidad no tiene mayor complicación -todo seguía sin acomodarse- y entonces sucedió lo único que podía conectar los puntos para mi, compre un libro sobre cómo tratar la depresión holisticamente, no crean que para mí, pues ya me había dado por vencida creyendo que era mi destino estar así, sino porque como psicóloga me llamaba la atención y de pronto ahí estaba con luces alrededor, flechas, casi casi en color neón: tienes que comer proteína animal: ¡glup! balde de agua fría, una psiquiatra holistica, que ama los smoothies, que ha publicado un libro de texto sobre cómo curar la depresión y ha ayudado a muchas personas me estaba diciendo que tenía que comer carne. Esa fue la ola que termino de llevarse el castillo de arena y entonces comprendí que mientras que limpiar/depurar la dieta puede hacer mucho por ti a veces hay que hacer ajustes sobre la marcha una vez que ya logramos una base, pero claro, nos vamos a topar con pared si somos rígidos y nos dedicamos a oír pero no escuchar. La lección para mi es siempre recordar que todo el tiempo estamos cambiando y que tenemos que estar dispuestos a fluir, a los que trabajan conmigo siempre les he dicho que no se tomen tan enserio lo que la mente les dice, que no se comprometan tanto con algo que no puedan escuchar lo que su organismo necesita, no se trata de SER algo, no quiero una etiqueta y hasta ahora entiendo que todo lo que les he dicho a mis coachees durante años era un se lo digo a Juan para ver cuando lo escucha Alba. Quiero aclarar cuatro cosas:

  1. No soy doña taquitos al pastor ni en srita. Mc’donalds eso sería completamente ridículo, tampoco estoy diciendo que ya no como frutas y verduras o que detesto la comida vegetariana, es lo que mejor se cocinar y me encanta comerla, pero definitivamente hay un cambio; seguiré compartiendo recetas de todo tipo, pero continuaré como desde hace ya unos meses sin ponerle etiquetas, porque estoy harta de lo limitantes que son, la vida no es una etiqueta, la alimentación debería ser fluida, enfocada en nutrirnos y en sentirnos bien, no en reglas, ya fui estricta durante demasiado tiempo.
  2. Estoy hablando por mi, no creo que la dieta vegetariana en cualquiera de sus variantes sea mala ni que todos necesiten comer proteína animal, pero lo contrario también aplica no comparto que todos debemos dejar de comer proteína animal, por obvias razones. La invitación es a escuchar a tu cuerpo siempre, a entender lo que te funciona hoy y no estar tan pero tan rígido que dejes de escucharlo si mañana te dice que necesita un cambio. No hay que juzgar si no estamos en los zapatos del otro. Nadie mejor que tu conoce lo que necesitas.
  3. Si, probablemente algo hice mal, tal vez no comía suficiente de algo, es posible que me hayan faltado herramientas, tal vez leí el libro equivocado… es verdad que me “rendí” pero la vida es muy difícil cuando estás deprimida, ansiosa y enferma, estaba cansada, el gozo no existía en mi vida; y si … me puse a mí primero, pero al final tengo que ir primero porque sin mí no hay Alba.
  4. No estoy desacreditando que lo contrario puede ser real: comer vegetariano mejora la depresión; sin embargo cada cuerpo es un mundo y ahora me queda claro que no podemos generalizar.

- Alba


1 Comment »

  1. ¡Mil gracias por compartirnos tu experiencia! ¡Felicidades por el paso que estás dando!

    Comment by Anonymous — November 10, 2017 @ 9:44 am

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