¿Fatiga? revisa estos 2 hábitos de tu alimentación





La fatiga es una falta de energía y motivación, puede ser generada por esfuerzos físicos y/o mentales intensos, sin embargo algunas personas pueden llegar a sentirse fatigados sin haber realizado ningún esfuerzo.

La sensación de estar fatigado por periodos prolongados de tiempo y no encontrar alivio en un descanso adecuado podría indicarnos la presencia de algunos desajustes o padecimientos variados, como pueden ser problemas tiroideos, anemia, enfermedades autoinmunes, diabetes, fatiga crónica, depresión, trastornos del sueño-vigilia.

Si ya acudiste al médico y siguen sin encontrarle una razón a tu fatiga ¡esto puede ser para ti!

Un estudio realizado con trabajadores de un hospital encontró algo maravilloso: el consumo de agua, es decir mantener una hidratación adecuada tiene un impacto positivo en los niveles de fatiga. Así que si eres de los que olvida la botella de agua, toma todo menos agua, es momento de cambiar.

Otro estudio publicado en 2014 en el Journal de Behavioral Medicine encontró en estudiantes japoneses que quienes comen emocionalmente o que reducen la ingesta de comida debido a estrés presentan un aumento en niveles reportados de fatiga.

Este estudio resalta la importancia de tener hábitos más saludables en relación con la comida, lo que muchas veces por las prisas, el tráfico y las agendas atiborradas de pendientes no logramos establecer, y por supuesto, eso nos puede llevar a muchos desbalances, incluida la fatiga.

Si te identificas con el hecho de saltarte comidas por estar ocupado o comer por ansiedad y/o emociones, te tengo una sorpresa ¡es normal! los estresores de la vida diaria en  esos factores crean un caldo de cultivo perfecto para el hambre emocional, tener atracones o en su defecto saltarnos comidas.

Niveles elevados de cortisol, que resultan naturalmente del estrés, han sido asociados a un aumento en la ingesta de alimentos en mujeres sanas y también en mujeres que presentan trastorno de atracones, en estas últimas se ha observado que después de ser sometidas a una prueba que genera estrés sus niveles de cortisol son mayores a los de mujeres que no presentan trastorno de atracones, su deseo por comer y atracarse también es mucho mayor; así que el hecho de que cuando estemos estresados se torna un tanto inevitable al conocer estos datos.

Saltarnos comidas se puede ver como algo inofensivo, sobre todo si debido al estrés no percibimos el hambre, ya sabes, esos días en los que por estar tan involucrado en algo dejamos de prestar atención a lo cotidiano, es más a veces ni vamos al baño cuando sentimos la necesidad por estar sobre-enganchados en algo. Saltarse las comidas es algo que también se ha asociado a atracones.

Así mismo comer emocionalmente es algo que aprendemos desde muy pequeños, es una manera en la que hemos aprendido a funcionar, si sacas 10 tienes un helado, si te enfermas ¡caldo de pollo! y así podemos mencionar varias ideas que nos han ayudado a establecer que la comida se puede usar como premio, amor, paliativo, castigo, etc… así que no debemos de sorprendernos ni sentirnos como bichos raros cuando comemos por emociones ¡todos lo hacemos! claro, algunas personas personas optamos por intentar cambiar esos patrones ya que no traen satisfacción a nuestras vidas, mientras que es entendible el acabarnos un bote de helado porque estamos tristes no ayuda a mejorar el estado emocional ni es saludable, simplemente ayuda a enmascarar o querer desaparecer un problema. Así que si no queremos sabotearnos es importante comenzar a trabajar con nuestras emociones, esta idea no debe ser nueva para las personas que han tomado mis programas ya que siempre incluyo uno que otro ejercicio de hambre emocional, porque entiendo que para realizar cambios más permanentes tenemos que ir más profundo que simplemente poner vegetales cocidos en un plato.

¿Qué no estábamos hablando de fatiga? ¡qué tiene que ver todo esto! -buena pregunta- quería tomarme un tiempo para explicar porque es sencillo caer en ese tipo de “hábitos” pero también compartir que el entender los mecanismos que están detrás de estos “hábitos” nos permite realmente acercarnos a modificarlos.

Otra cosa que me gustaría notar es que todo esta conectado y es justo esa conexión la que nos permite lograr cambios integrales cuando comenzamos a buscar activamente nuestro bienestar, pero lo mismo es a la inversa es justo esa conectividad la que provoca que si vives una vida estresada por más dieta que hagas no vas a bajar de peso (el cortisol apoya la acumulación de grasa) y que además por más que duermas no logres combatir la fatiga.

Nuestro organismo es increíble y su entendimiento nunca dejará de regalarnos pequeños tips para vivir vidas con más bienestar, ciertamente el pensar en trabajar nuestras emociones alrededor de la comida es en lo último que pensamos para combatir la fatiga, sin embargo podría funcionar, al igual que tomar agua y comer, como dirían las abuelas, a nuestras horas.

Espero que la información en este escrito te sea útil,

 

Artículos que se usaron como referencia para este post:

Gluck ME, Geliebter A, Hung J, Yahav E.. (2004). Cortisol, hunger, and desire to binge eat following a cold stress test in obese women with binge eating disorder. Psychosomatic Medicine, Nov-Dic, 66(6), 876-881.

Yoshikawa T, Tanaka M, Ishii A, Watanabe Y. (2014). Association of fatigue with emotional-eating behavior and the response to mental stress in food intake in a young adult population.. Behavioral medicine, 40(4), 149-153.

Leedo E, Beck AM, Astrup A, Lassen AD. (2017). The effectiveness of healthy meals at work on reaction time, mood and dietary intake: a randomised cross-over study in daytime and shift workers at an university hospital.. The British Journal of Nutrition, 118(2), 121-129.

 

- Alba


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