Deje de usar perfume por casi 2 años y esto aprendí





Cuando se termino mi botella de perfume no compré una nueva porque por primera vez en mi vida se hacía una inversión importante para algo tan irrelevante, no dije “ya no voy a usar perfume” simplemente sentí que no era mi prioridad.  Tengo (o tenía) 2 perfumes favoritos y khiels decidió sacar del mercado el que me gustaba, así que mi -ya no voy a comprar un perfume- se intensificó. Posteriormente quise buscar algunas alternativas y pensé en comprarme un perfume de alguna marca mexicana, si también soy “comercio local” blabla, así que coqui coqui me pareció una gran opción pero decidí esperar a estar en Mérida para elegir el que más me gustara y no fallar en la fragancia… Se me olvido… en fin, el caso es que así pasaron los días, semanas y meses y yo sin perfume…

Durante este tiempo tampoco use lociones o productos con fragancia o perfume agregado.

Tal vez piensas ¡qué triste! / ¡que aburrida! ¿Cómo no tener perfume? Pero durante todo ese tiempo me sentí muy cómoda y libre; la verdad es que después ya ni lo notaba. Tiempo después me entró el “no tengo olor” y comencé a ponerme unas gotitas de mezclas de aceites esenciales para aprovechar sus beneficios y en el inter oler rico, me gustaba porque usaba mezclas de acuerdo a mi día, si me sentía triste usaba una que se llamaba “mind alive” si sentía que tenía que enfocarme una mezcla que lleva por nombre “potential” simplemente tomaba un poquito de aceite de coco y agregaba unas gotitas de aceite. Hace no mucho cambie de aceite de coco y me encanta porque este tiene un sutil aroma y entonces me regala un olor ligero a coco que me relaja y que se siente si te acercas pero que no es escandaloso.

La semana pasada fue mi cumpleaños y Luis me regaló un perfume, mi favorito y mientras que me emocione y me lo puse para disfrutar de mi cumpleaños, todo es día me sentí aturdida con el olor, era demasiado y eso que use súper poquito. Yo sentía que era un difusor humano que iba dejando su aroma por todos lados, pero al comentarle a mi mamá me dijo ¿traes perfume? Es decir que los demás casi ni lo notaban pero yo me sentía bañada en fragancia.

Esto me hizo reflexionar un poco acerca de este par de años y lo que he aprendido.

¿Qué aprendí en estos 2 años? 

  • Me di cuenta que no lo necesitamos. Tenemos está idea de “oler rico” como si nuestro aroma natural fuera indeseable o tuviéramos algo que ocultar; nos llenamos de fragancia por todos lados: el hidratante corporal, el desodorante, el shampoo y el perfume son básicos en la vida de casi todos y cada uno tiene un aroma intenso, que nos termina volviendo una combinación peculiar de aromas, como si fuera nuestra marca, nuestra forma de decir “aquí estoy”, sin embargo note que mi presencia es la misma y hasta más regulada, tranquila y agradable cuando no uso perfume, creo que tiene que ver con mi propia percepción al sentir a veces a las personas como invasivas cuando tienen mucho perfume, digo muchas veces hasta te quedas con su olor de regalo para todo el día.
  • Mientras que es fácil acostumbrarnos a tener una serie de aromatizantes y fragancias pegados a nuestros cuerpos durante todo el día, al eliminarlos nuestras narices se sensibilizan de nuevo, lo que me hace pensar que al igual que existe la contaminación auditiva, existe la olfativa y que simplemente nuestras narices se adaptan para agrupar olores y que al ser comunes ya no los percibamos. Dicho lo anterior siento que en la actualidad percibo mucho mejor aromas sutiles, como el aceite de coco en mi piel, pero aromas artificiales y de perfumes me saturan, he terminado incluso con dolor de cabeza y/o mareada.
  • Los perfumes pueden ser tóxicos. Una vez estaba con una amiga que por una serie de padecimientos tiene un sistema inmune muy débil y se acercó una de esas personas súper perfumada y se sentó en la mesa contigua; mi amiga en los siguientes minutos se puso roja, sentía un ligero ardor y se lleno de salpullido, como si estuviéramos viendo a alguien que entro a una habitación donde combinaron cloro con ácido muriático. Mientras que no todos somos tan sensibles porque nuestros sistemas están mejor equipados tenemos que preguntarnos ¿que nos están haciendo esos productos? y también crear consciencia de que con nuestros perfumes podríamos estar afectando a otros y no simplemente aromatizando indeseablemente un lugar sino contribuyendo a dolores de cabeza, mareos, alergias, ataques de asma, etc. Así que la moderación y uso consciente es básico.
  • La mayoría de los perfumes contiene ftalatos que es uno de los compuestos químicos más estudiados por su potencial toxicidad y porque se encuentra en todo desde aromatizantes, desodorantes, pinturas de uñas (¿te encantan tus uñas coloridas? lee sobre alternativas haciendo clic AQUÍ) empaques plásticos y hasta en los recubrimientos de cables pasa corriente. ¿El problema? son conocidos disruptores hormonales lo que quiere decir que podrían estar afectando el correcto funcionamiento de tu organismo (metabolismo, fertilidad, crecimiento…). Mientras que son sustancias que definitivamente no podemos evitar 100% si podemos hacer nuestro mejor esfuerzo y limitar tu uso de productos que lo contienen es un gran esfuerzo por mejorar tu salud y la de los demás, aunque signifique tener que reconsiderar el uso de tu perfume favorito.

Conclusión para mi en mi historia personal con el perfume: he llegado a la conclusión de que usare moderadamente el perfume sobre mi ropa (consejo de mi dermatóloga que dice que nunca sobre la piel porque irrita y absorbemos todos los químicos)en ocasiones especiales. Mientras que me encanta su olor siento algo perturbador al estar oliendo así todo el tiempo, porque al final, siento que no soy yo, es algo más, cosas que a algunos les pasa al revés, se que hay personas que si no se ponen perfume no salen de casa y hasta sienten que no son ellos, es como su marca o esencia. Recuerda que eso de “oler rico” son concepciones que nos hemos venido creando y sobre todo comprando a través de campañas de marketing, que nos llevan a pensar que hay algo mal con nuestros propios olores, digo, creo que todos entendemos que desde que existen perfumes vaginales tenemos un gran problema, no solo de exposición constante a fragancias sino de falta de conocimiento de nuestros propios cuerpos, aceptación y amor, no hay nada mal con nosotros, no tenemos que disfrazar nada o escondernos detrás de aromas artificiales. Te invito a probar estar sin perfume unos 14 días y ve que pasa y si ya quieres volver esto un reto elimina también todo lo que contenga frangancia (cremas corporales, desodorantes, lociones, etc).

- Alba


No Comments

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Sorry, the comment form is closed at this time.