Cambia tu crema hidratante






En la publicación sobre el perfume que hice hace unos días me preguntaron sobre la crema o hidratante corporal y en esta publicación te compartiré la receta que uso y porque es importante cuidar lo que elegimos.

 
Basta con que te des una vuelta por google para notar que los ingredientes que se encuentran en la mayoría de las cremas, lociones o aceites corporales no son los mejores, contienen ingredientes considerados disruptores endocrinos como ftalatos y otros que se clasifican como posibles cancerígenos como BHA, parabenos, petrolato y aceites minerales; estos últimos dos crean una barrera que no le permite a la piel contacto con el exterior y por lo tanto la absorción de ingredientes que permiten su hidratación, como el agua, se ve comprometida. Esta puede ser una de las razones por la cual cuando no te pones hidratante corporal por unos días tu piel se vuelve un desierto, en realidad siempre lo ha sido, solo le quitaste el maquillaje que lo ocultaba. Lamentablemente muchos cremas solo generan una fantasía de hidratación y piel suave.
 
Es importante notar que aproximadamente 60% de los químicos que se encuentran en estos productos se absorben a través de la piel y van directo al torrente sanguíneo, por ello es relevante comenzar a buscar alternativas que no representen potencialmente un riesgo para nuestra salud.
 
Adicionalmente al usar estos productos estamos contribuyendo a generar cada día más basura con tanto empaque y eso no es algo bueno para el planeta. Así que considerar alternativas es algo increíble que puedes hacer por tu bienestar pero también por el de la tierra.
 
Es por lo anterior que no te voy a recomendar marcas orgánicas o más naturales de cremas sino 2 opciones relativamente más sostenibles.
 
1. Aceite de coco: si, el que encuentras en el super, prensado en frío/virgen. te recomiendo este y no aceite de ajonjolí u oliva (que también son grandes opciones) por el aroma, el coco tiene un delicado aroma tropical que si te gusta oler rico es más que suficiente. Es muy rendidor porque necesitas muy poco para hidratar todo tu cuerpo. Otra de las razones por las que el aceite de coco me encanta es porque cuando sudas no te sientes pastoso o pegajoso y es excelente para las personas que viven en lugares con mucho calor o humedad. Recuerda elegir la opción que viene en frasco para poder darle un uso al terminarlo.
 
2. Crema casera: no toma tanto tiempo prepararla y puedes agregarle aceites esenciales para un aroma más personal. Esta alternativa es mi favorita de invierno cuando el aceite de coco se vuelve insuficiente y necesito artillería pesada para hidratar mi piel, tiene una textura deliciosa y se te olvidara que no la compraste en una tienda. RECETA: http://bienestarconciente.com/receta-de-crema-hidratante-corporal/ ((es más, me atrevo a decir que si preparas bastante podría ser un gran regalito navideño ¡estamos a tiempo!))
 
Antes de despedirme me gustaría decir que esta es una invitación a ser más conscientes, a conocer mejor lo que estamos comprando, a leer etiquetas, a escoger opciones más sostenibles pero igual de eficientes y aquí es donde quiero aclarar que las dos opciones que compartí no son para todos ¡y esta bien! he escuchado de personas que se sienten como focas después de ponerse el aceite de coco y no tienen tiempo de esperar a que se absorba; quienes observan que su ropa termina manchada y otros que simplemente sienten que no les hidrata. Si eso te pasa, no te desesperes y enfócate en encontrar la mejor opción para ti, pero rara vez estas opciones se encuentran en pasillo de cosméticos de un supermercado convencional.
Espero que este cambio te sea útil, te recuerdo que esta es una publicación de la serie cambios para una vida más sostenible éste es el #cambio06 para conocer otras ideas para una vida más ecológica da clic aquí

- Alba


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